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Aviso: Debe quedar claro que la información que se muestra en este artículo debe tomarse como una ayuda, un punto de partida y en ningún caso pretende ser “el centro del Universo”. Además, nunca se debe menospreciar toda la ayuda y experiencia que pueda ofrecer un músico.

El estudio desde 0.

La configuración del estudio.

¿Estamos todos?

Una grabación de música pop.

Los cimientos de la mezcla.

 

EL ESTUDIO DESDE 0.

¿Cualquier local vale para grabar? En principio si. Lo que sucede es que la acústica de cada local provocará en tu música efectos “únicos” que puede que te interesen o puede que no. Pero vayamos por el principio:

Tanto si eres solista, como si sois grupo, si tocáis con instrumentos reales, si lo haces con instrumentos virtuales, con samplers……etc, es de suponer que debe existir un local donde plasmar esas ideas musicales: un trastero, una habitación, el garaje o incluso un cobertizo. La ambientación de esos lugares tiene tremendas diferencias con un estudio de grabación profesional (de eso no hay duda), pero, vamos a tratar este tema desde un punto de vista que pienso que os servirá (independientemente del local) para poder realizar vuestras grabaciones.

La batería es el instrumento más complicado de poner a punto, pero es importante que quede perfecta porque, si una batería suena mal, el tema nunca quedará bien. Aunque lleves 20 años grabando baterías nunca dejarás de aprender cosas nuevas, así que realizar una buena grabación a la primera es muy complicado (aunque no imposible).

LA PARTE ELÉCTRICA.

En primer lugar, se supone que ya tienes el local o habitación disponible. Vamos a repasar la instalación eléctrica ya que es muy importante para el correcto funcionamiento de todos los aparatos que coloquemos. A pesar de la larga lista de LCD’s y el número de dispositivos necesarios en el más humilde de los estudios, muchos no terminan de entender que el consumo eléctrico no sea significativo. De hecho, el problema de la electricidad en los estudios no radica en la cantidad, sino en la calidad que proporciona. La tensión que suministran las compañías eléctricas españolas equivale a 220V nominales, mientras que la carga total del equipo conectado a través de un enchufe normal no debe superar los 11A (aunque dependerá de la potencia eléctrica contratada). Si multiplicas la tensión por la corriente obtienes la potencia en vatios, que suele rondar la cifra de 2.400W. En otras partes del mundo estas medidas suelen variar. Por ejemplo en Australia cada enchufe doméstico tiene una salida de 10A, mientras que en Cuba se opera con una norma de 120V. Verifica el consumo de cada aparato en sus especificaciones. Generalmente se expresará en watios, así que sólo es cuestión de sumar las cantidades exactas para saber si se ha excedido o no los 2.400W. Si sólo aparece su valor reflejado en amperios, multiplica dicha cifra por la tensión (V) y el resultado se expresará en watios. Un home estudio pequeño suele consumir cerca de 900W. El consumo de potencia estará dentro de los límites seguros por lo que tu atención debe centrarse en cómo distribuir la energía a los dispositivos. Poner multitud de “ladrones” en cadena resulta peligroso, por lo que es recomendable utilizar regletas (las hay para conectar 12 aparatos) con protección para sobrecargas.

Los ruidos ambientales como el paso de aviones (si el local está en las proximidades de un aeropuerto) o de trenes (si el local está cerca de una vía ferroviaria), resulta un fastidio, pero los ruidos dentro del sistema sonoro pueden convertirse en una plaga. Si elevas a tope el volumen, lo equipos revelan un cierto murmullo. Unos diseños funcionan mejor que otros, pero amplificar los electrones errantes dentro de los componentes es inevitable y normal en la electrónica de audio. Los zumbidos y murmullos se atribuyen a un diseño pobre o a un problema interno del equipo. Penetra a través de otras vías. Considera los cables de audio como antenas de radio que están al acecho de una interferencia perdida. Conviene ser muy cuidadoso a la hora de mantener alejados las líneas eléctricas y transformadores de tus cables de audio. Procura evitar siempre que los cables de audio y potencia eléctrica discurran en paralelo o estén cercanos, y procura que se crucen en ángulo recto. Si tienes un cable con sobrante, es mejor que lo acortes a que lo enrolles como una bobina. La electricidad que pasa a través del hilo incita los efectos electromagnéticos y favorece el recalentamiento.

Otra causa habitual de zumbidos y murmullos la encontramos en los bucles de masa, cuando dos o más unidades de equipo están interconectados por audio, y quizás alimentadas desde enchufes con diferentes tomas de tierra. Una solución fácil consiste en tapar o torcer el contacto de tierra del enchufe de aquel equipo que produce el ruido. Debes tener cuidado, pues si algo falla la corriente puede llegar al chasis, en cuyo caso la electricidad viajaría por las conexiones de audio hasta encontrar el camino más corto a tierra. Si un cantante vocalizara por un micro conectado a dicho sistema, podría tener una actuación “electrizante”. Miedo da sólo pensarlo.

La mejor recomendación para evitar diferentes bucles de masa y sus problemas de ruidos asociados consiste en conectar todo el sistema a un mismo enchufe o distribuidor alimentado desde un único cable. Ten en consideración que existen muchos edificios de vieja construcción que tienen las tomas de tierra en malas condiciones de conservación o, en el peor de los casos, ni siquiera cuentan con ellas.

La energía por la que pagas no siempre llega en óptimas condiciones. La carga que supone el encendido de neveras y equipos de aire acondicionado, genera caídas y bajas de tensión del suministro eléctrico central. Si un equipo informático cualquiera tiene una alimentación deficiente, podría comportarse de forma errática o simplemente quedarse colgado. También podría sucederte durante el transcurso de una tormenta eléctrica o en los momentos posteriores a un apagón general. La mejor protección ante las sobretensiones y los picos eléctricos es instalar fusibles y acondicionadores de línea para mantener el suministro eléctrico dentro de unos límites que aseguren su forma de onda sinusoidal. Los electricistas instalan protectores y diferenciales para estos casos.

Por último, puedes usar sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI o UPS en inglés). Estos sistemas llevan una batería de reserva recargable que mantiene estable el sistema de alimentación en caso de un apagón general o caída momentánea de tensión. Su capacidad se expresa en VA (voltios-amperios) y en los minutos de energía redundante de su reserva. Si son cargas de resistencia pura, como bombillas de incandescencia de 100W, los vatios totales equivalen a 100A. Si tu estudio consume sobre 960W, será recomendable un SAI que tenga 1.340VA. Esto lo calculas multiplicando los vatios por 140 (el 100%, más un 40% por seguridad).

Ahora deberías saber que la parte eléctrica es muy importante. Recuerda que no debes mantener juntos los cables eléctricos con los de audio y si tienes dudas es preferible consultar con un electricista antes de hacerlo con un bombero ¿?.

 

LA CONFIGURACIÓN DEL ESTUDIO

Independientemente del tipo de local que utilices y después de lo explicado anteriormente sobre la electricidad, lo siguiente a realizar es el acondicionamiento. El suelo debería de estar cubierto (al menos en los lugares estratégicos) por una moqueta o una alfombra. La colocación de paneles absorbentes o de mantas en las paredes es una opción muy interesante. Olvídate de las cajas de huevos ya que en un caso hipotético de fuego estas cajas lo propagarían rápidamente. Es factible que no utilices nada en las paredes siempre y cuando te interese el sonido que recojan finalmente los micros.

La configuración del estudio es muy particular en cada caso así que no voy a profundizar mucho más en esta cuestión. Lo ideal es repartir los espacios en función de las necesidades personales. Evidentemente la colocación de los instrumentos para un grupo debería ser idéntica a la colocación de los mismos en un escenario. El encargado de realizar la grabación debería situarse igual que un técnico de sonido en una actuación, aunque naturalmente todo dependerá de lo grande que sea el local y de las disposiciones posibles. Sea como fuere, pienso que todos estaremos de acuerdo que es necesaria cierta organización para que nadie se estorbe.

 

¿ESTAMOS TODOS?

Puede parecer una tontería, pero ¿no os ha pasado nunca?

En alguna ocasión he ido a realizar los preliminares de grabaciones y esperar al menos 2 horas a que llegaran todos los componentes (con excusas de todos los estilos) y después seguir esperando a que terminaran de …..charlar…….afinar…….ir al baño……

Es muy importante que exista una cierta disciplina en ese aspecto. Eso dice mucho del grupo. Cuando se queda a una hora (al menos para grabar) se debe estar por lo menos media hora antes de lo acordado. Por ejemplo: los componentes van llegando y van colocando los instrumentos ….. afinándolos ….. partituras (si las hay) ….. charlar ….. ir al baño …… cerveza o café….. el técnico comprueba las conexiones, estudia los primeros resultados, etc. En media hora no estará todo solucionado pero lo más “tonto” quedará resuelto. Sin un orden, lo que sería una sesión de tres horas se convertiría en cinco y con resultados……en fin. Afortunadamente, hay músicos muy disciplinados (la mayoría) y profesionales que facilitan mucho la organización de una grabación.

Bien. Estamos todos. Comenzamos a grabar:

 

UNA GRABACIÓN DE MÚSICA POP.

La batería y el bajo suelen formar la base rítmica, así que lo mejor es siempre empezar con ellos. Para que el bajista tenga una referencia, primero se graba la batería. El camino más sencillo para grabar una batería consiste en usar tres micros. Para los micrófonos superiores puedes empezar ajustando el compresor con un ratio de 7:1, un ataque de 5ms y release automático. El umbral debería ajustarse de forma que todas las señales aparezcan en el medidor de reducción de ganancia, lo que podría resultar un ajuste de –30dB. Para el bombo, empieza con un ratio de 10:1, un ataque de 7ms y release automático. Asegúrate de que el bombo registre al menos 5db en el medidor de reducción de ganancia. A no ser que tengas un micro dinámico muy bueno, colocarlo directamente enfrente de la maza te dará un sonido apagado y sin vida. Si lo desplazas un poco, fuera del centro, capturarás algunas resonancias naturales además del ataque general, con el resultado de un sonido con más cuerpo. Dicho esto, si te mueves demasiado a la izquierda o hacia la derecha, la pegada puede llegar a ser demasiado explosiva, así que lo mejor es que experimentes hasta encontrar el lugar idóneo.

En los micros que se colocan sobre la batería, la imagen estéreo ya está presente, así que no hay necesidad de panoramizar. Aunque es normal panoramizar el bombo al centro, hoy día eso no es necesario (aunque es lo más recomendable). La costumbre viene de los tiempos del vinilo, en los que si colocabas un golpe de bombo completamente hacia un lado, la aguja del tocadiscos podría saltar fuera del surco.

Piensa que también, en que el golpe del bombo está lleno de energía, y que si lo panoramizas a un extremo, uno de tus altavoces va a tener que trabajar más. Centrando el panorama tus altavoces se repartirán el trabajo. Así que, a menos que estés haciendo algo particularmente creativo o hayas grabado dos baterías, lo habitual es colocarlo totalmente en el centro.

La ecualización es necesaria debido a lo que se conoce como “efecto de proximidad”. Si el micrófono se coloca demasiado cerca del bombo, los golpes de aire pueden dar lugar a una frecuencias graves bastante molestas. Es importante no abusar de la Eq aquí, ya que solamente es necesario un pequeño recorte.

Para grabar el bajo, además de poder hacerlo con caja de inyección, puedes hacerlo también con un micro. La elección del micro tiene un efecto enorme en el sonido que grabas. Los micros dinámicos tienen un filtro para reducir el exceso en graves que se produce al situar el micro cerca del altavoz, (efecto de proximidad), y dan un sonido mucho mejor. No es buena idea utilizar un micro de voz porque estaría sometido a una enorme presión de aire y podría degradar la respuesta del condensador.

Recuerda que la sala que elijas para grabar, puede tener una influencia muy significativa en el sonido final. Grabar un bajo en una habitación con paredes de piedra te dará un sonido con más brillo que si lo grabas en una sala con paredes de madera. Si decides grabar un ampli de bajo o guitarra con un micro, la posición de éste resulta de vital importancia. El sonido cambiará de forma drástica según lo muevas, y el mejor sitio para colocarlo viene determinado por la sala y el estilo musical que estés grabando. Por ejemplo, si estás grabando un tema de rock, probablemente lo mejor sea situar el micro enfrente del centro del ampli; mientras que si lo alejas del centro unos pocos cm tendrás un sonido mucho más sosegado.

Con la estructura básica hecha, debes dedicarte a la grabación de las voces. Este suele ser el mejor punto para introducirlas, ya que suelen dirigir siempre el sentido de la pista. Es mejor no aplicar Eq a las voces durante la grabación. Cuando grabes, prueba a colocar el micro lejos de las paredes, pero también evita colocarlo en el centro justo de la habitación, ya que, podría registrarse un ambiente excesivo de la sala. Lo ideal es colocar siempre el micro fuera del centro. En cuanto a la posición del vocalista respecto del micro, lo ideal es una separación constante de entre 20 y 25 cm. También es importante dedicar el tiempo necesario a que la mezcla de auriculares suene bien, porque así, ayudarás al cantante.

En general, lo mejor es ecualizar lo menos posible, pero dentro del contexto de una pista quizás debas ser flexible. Si modificas la cantidad de bajas frecuencias en la voz, entre 200 y 600Hz, ésta sonará más o menos lejana, con más graves sonará más cerca. También puede que tengas la sensación de que la voz necesita un poco más de “aire”, (de 8 KHz en adelante) o presencia (entre 2 y 5KHz). También puede venir bien añadir algunas frecuencias realmente agudas, por ejemplo entre 12 y 16KHz. Si en algún momento ves que estás añadiendo más de 6dB a cualquier frecuencia, entonces replantéate la situación, ya que puede que vayas a estropear, en lugar de arreglar.

 

LOS CIMIENTOS DE LA MEZCLA.

Una vez que tienes todos los instrumentos grabados, llega el momento de mezclarlos. Es un proceso en que tendrás que tener en cuenta diferentes factores como podrás comprobar. Cuando tengas todas las pistas disponibles en el multipistas, deberías empezar con el bombo, después la caja y por último el resto de la batería. Evita usar efectos o Eq durante esta etapa. Después debes seguir con el bajo. Usa el volumen para darle presencia y deja la Eq para más tarde.

El siguiente paso es añadir las voces, si no hubiera, entonces el riff principal.

Siguiendo con el montaje, si hay alguna guitarra, introdúcela cuanto antes, pero dándole un volumen algo menor que el de las voces. Después añade los teclados y ajusta el panorama si fuera necesario. Escucha de nuevo la mezcla y ajusta los niveles que se hayan descolocado. Intenta conseguir una mezcla equilibrada para poder procesarla más adelante. Después de todo este proceso, dale un respiro a tus oídos, y date un descanso (una hora como mínimo, o retoma el trabajo al día siguiente). Esto es muy importante, ya que descubrirás, cuando vuelvas al trabajo, algunos detalles que podrían haberse pasado por alto, sencillamente por “tozudez” auditiva.

Ahora que has dado un respiro a tus oídos, es el momento de aplicar los efectos. Empezamos por la compresión. Lo mejor es empezar por el bombo y la caja. Después de comprimir, el volumen habrá bajado un poco, así que, aumenta la ganancia del compresor para devolverlo a su nivel original. El siguiente paso es comprimir el bajo, aunque si procede de un sinte o un instrumento VST (por ejemplo), seguramente ya estará comprimido. Continúa con las voces y no olvides usar el control de ganancia del compresor para dejar el nivel como al principio. Con el orden de las demás pistas, puedes seguir los mismos pasos como en los de la mezcla. Cuando termines, vuelve a darte un respiro, (una hora como mínimo, o retoma el trabajo al día siguiente).

El proceso siguiente, es aplicar ecualización. El objetivo general de la Eq, es dar a cada instrumento un peso y una localización específica dentro de la mezcla.

El bajo puede colisionar con el bombo, así que cualquier sonido que esté por la franja de los 100Hz puede ser problemático.

Las voces no deberían ecualizarse demasiado. No obstante, si tienen sibilancia excesiva, atenúa la frecuencia de 6 KHz, ligeramente. Si las guitarras suenan demasiado altas, trata de no bajar el volumen ahora, porque podrías afectar a toda la mezcla. En lugar de esa, intenta usar la Eq. Los sonidos más brillantes se perciben como más cercanos y ligeramente más fuertes. Haz lo mismo con los teclados. Recorta con la Eq, si están muy altos, y si suenan débiles, realza también con Eq.

Recuerda la regla de oro de los efectos de sonido: no debe notarse su presencia cuando estén, pero debe notarse su falta cuando los quites.